Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG): ¿Cómo reconocer sus síntomas?

María Fernanda Ávila
Psicóloga Clínica
Como psicóloga clínica, atiendo a muchas personas que llegan a mi consulta en Concepción o a través de videollamada desde distintas partes de Chile, sintiendo que sus preocupaciones les han ganado la batalla. Es una sensación agotadora, ¿verdad? Es normal preocuparse por el trabajo, la familia, la salud o el futuro. La preocupación es una parte natural de la vida, una especie de mecanismo de nuestro cerebro que nos ayuda a planificar y a protegernos. Pero, ¿qué pasa cuando esa preocupación se vuelve constante, excesiva y te impide vivir con tranquilidad? Aquí es donde la línea entre una preocupación sana y el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) se vuelve difusa, y es crucial aprender a diferenciarlas.
Mi objetivo con este post es ayudarte a entender mejor qué es el TAG, cómo se manifiesta y por qué es importante prestarle atención. Porque la terapia es un entrenamiento para la vida, y entender lo que nos pasa es el primer paso para empezar a entrenar nuestra mente de una forma más sana.
¿Qué es el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG)?
El Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) es, en palabras simples, una preocupación crónica y excesiva por diversas situaciones o eventos de la vida cotidiana. No se trata de preocuparse puntualmente por un examen o una entrevista de trabajo, sino de una preocupación que persiste la mayor parte de los días, durante al menos seis meses, y que es difícil de controlar. Es como tener un ruido de fondo constante en tu cabeza, un coro de "¿y si...?" que no te da tregua.
La diferencia clave: Preocupación normal vs. TAG
Para entender el trastorno de ansiedad generalizada TAG síntomas, primero debemos entender cómo se diferencia de la preocupación que todos experimentamos. Aquí te dejo algunos puntos clave:
- Frecuencia e intensidad: La preocupación normal es ocasional y proporcional al evento. El TAG implica preocupación casi diaria, intensa y desproporcionada, incluso por cosas pequeñas.
- Control: Puedes dejar de preocuparte por un tema específico cuando la situación mejora. Con el TAG, la preocupación es incontrolable; sientes que "no puedes apagarla", incluso si sabes que es irracional.
- Impacto en la vida diaria: La preocupación normal no interfiere significativamente con tus actividades. El TAG sí lo hace: afecta tu sueño, tu concentración, tus relaciones y tu bienestar general.
- Contenido de la preocupación: La preocupación normal suele estar ligada a un problema real y concreto. En el TAG, las preocupaciones pueden ser difusas, cambiar rápidamente de un tema a otro (salud, dinero, trabajo, seguridad de los seres queridos, responsabilidades), y a menudo son hipotéticas o poco probables.
- Síntomas físicos: Si bien la preocupación normal puede generar algo de tensión, el TAG suele venir acompañado de una serie de síntomas físicos y emocionales persistentes que te agotan.
Trastorno de Ansiedad Generalizada TAG síntomas: ¿Cómo identificarlo?
Si te identificas con la descripción anterior, es posible que te estés preguntando si lo que sientes es más que una simple preocupación. Los trastorno de ansiedad generalizada TAG síntomas pueden ser tanto emocionales como físicos, y se manifiestan de forma constante. Es importante recordar que el diagnóstico lo realiza un profesional de la salud mental, pero conocer estos indicadores te puede dar una orientación clara.
Criterios diagnósticos del TAG (DSM-5) explicados de forma sencilla
El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) es la guía que usamos los profesionales para diagnosticar. Aquí te los explico de forma simple:
- Ansiedad y preocupación excesiva: Esto significa que te preocupas demasiado por una serie de eventos o actividades (por ejemplo, el rendimiento en el trabajo, la economía, la salud, la seguridad de tus hijos). Esta preocupación es más intensa o frecuente de lo que sería razonable para la situación.
- Dificultad para controlar la preocupación: Sientes que no puedes detener la preocupación, que se apodera de ti y no te permite pensar en otra cosa. Es una sensación de estar "atrapado/a" en un ciclo de pensamientos ansiosos.
La ansiedad y la preocupación se asocian a tres (o más) de los seis síntomas siguientes (y al menos algunos síntomas han estado presentes durante más días de los que han estado ausentes durante los últimos 6 meses):
- Inquietud o sensación de "estar con los nervios de punta": Sientes una tensión interna, una incapacidad para relajarte, como si siempre estuvieras a punto de saltar.
- Fatiga fácil: A pesar de no hacer un esfuerzo físico extremo, te sientes agotado/a con facilidad. La preocupación constante consume muchísima energía mental.
- Dificultad para concentrarse o mente en blanco: Te cuesta enfocarte en tareas, sigues la lectura de un libro o la conversación de otros y al rato te das cuenta de que tu mente estaba en otro lado, preocupada.
- Irritabilidad: La tensión y el agotamiento hacen que te sientas más sensible, con menos paciencia, y reacciones de forma más brusca de lo habitual.
- Tensión muscular: Es común sentir dolores de cabeza por tensión, rigidez en el cuello, hombros o espalda. Tu cuerpo está en un estado de alerta constante.
- Alteración del sueño: Dificultad para conciliar el sueño, despertares frecuentes durante la noche, o sueño no reparador. Tu mente sigue activa incluso cuando intentas descansar.
La ansiedad, la preocupación o los síntomas físicos causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento: En otras palabras, estos síntomas no son solo una molestia, sino que realmente afectan tu calidad de vida, tus relaciones, tu desempeño en el trabajo o tus estudios.
La alteración no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (por ejemplo, una droga, un medicamento) ni a otra afección médica (por ejemplo, hipertiroidismo).
La alteración no se explica mejor por otro trastorno mental: Es decir, los síntomas no son mejor explicados por un trastorno de pánico, fobia social, TOC, etc.
¿Cuándo es momento de buscar ayuda profesional?
Si al leer sobre los trastorno de ansiedad generalizada TAG síntomas sientes que muchos de ellos resuenan contigo, y que estas preocupaciones están afectando tu día a día, tu bienestar y tu capacidad para disfrutar la vida, es un buen momento para considerar buscar apoyo. No tienes por qué manejar esto solo/a.
Recuerda, la ansiedad es tratable. La evidencia clínica indica que la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) y la Terapia Sistémica Breve son muy efectivas para el manejo del TAG. Ambas te ofrecen herramientas prácticas para entender tus patrones de pensamiento, desafiar las preocupaciones irracionales, manejar los síntomas físicos y cambiar las dinámicas que contribuyen a mantener la ansiedad.
Mi enfoque es ayudarte a identificar esos patrones que te tienen atrapado/a en el ciclo de la preocupación, para que puedas desarrollar estrategias y habilidades para recuperar el control. La terapia es un espacio seguro para explorar lo que te pasa, sin juicios, y con la guía de alguien que te acompañará en este entrenamiento para la vida.
Si sientes que es el momento de empezar este camino, te invito a agendar una hora de evaluación. Puedes reservar tu sesión online desde cualquier lugar de Chile o presencial en mi consulta en Calle Orompello, Concepción Centro. Las sesiones tienen una duración de 45-50 minutos y un valor de $35.000 CLP. Emitimos boleta para reembolso en Isapres y Seguros Complementarios. No trabajamos con bono Fonasa directo.
¡Da el primer paso hacia una vida con menos preocupación y más tranquilidad!
¿Te gustaría hablar sobre esto?
Si este artículo resuena contigo, estaré encantada de acompañarte en tu proceso.
Agenda una consulta